lunes, 31 de diciembre de 2012

32- Hogmanay (31 diciembre 2002).


El año 2002 agonizaba. Tan cerca, y tan lejos, quedaba su nacimiento en enero. Cuando yo rumiaba mis planes de libertad y aventura. Atrás quedaron aquellos miedos, aquellas ilusiones, aquel primer vuelo. El 2003 pedía paso, empujaba al viejo año que, perezoso y egoísta, quería apurar sus últimas horas de protagonismo.

Nuestro plan era evidente. Acudir a la Hogmanay. Es la denominación que dan en Escocia a la fiesta de Nochevieja. Edimburgo acoge cada año a cientos de miles de visitantes procedentes de todo el mundo (con entradas vendidas en más de cincuenta países). Además ese año se celebraba el décimo aniversario de tal festejo. Con un programa de órdago: teatro de calle con artistas llegados de Francia, España y Bélgica; músicos de jazz importados directamente de Nueva York, música celta tradicional escocesa, cantantes y bandas de pop y rock de rabiosa actualidad y los más punzantes DJs del momento.

Más de cien mil personas tomarían Princes Street y sus calles aledañas, las cuales serían acordonadas para la ocasión. Conciertos en directo, fuegos artificiales desde el Castillo – en lo alto del extinto volcán: poderoso, inalcanzable, inconquistable, negra pesadilla del enemigo− y puestos de entretenimiento para todos los públicos. Todo ello bajo un entrañable ambiente de despedida, de tradición y de buenas vibraciones.

A falta de campanadas y uvas, los escoceses realizan una cuenta atrás, a diez segundos de las doce de la noche; habiendo entonado momentos antes la canción de despedida “Auld Lang Syne” – cuya letra es un  poema que escribió Robert Burns, icono de la poesía escocesa- con la gente entrelazando brazos, o agarrándose de las manos.

Y allí estuvimos nosotros. David y yo. Empapándonos de bonita tradición y pintas de cerveza. Intercambiando buenos deseos para el recién nacido 2003, en forma de piquitos con las ladies escocesas, siempre tan bravas ellas, pechugas y cachas al aire, retando al frío y riendo al viento.

Así despedí aquel –tan añorado ahora− año 2002, hombro con hombro con quien se convertiría, con el tiempo, en mi mejor amigo.

De tal manera di la bienvenida al prometedor y enigmático 2003, con una gran sonrisa, una pinta en la mano y besitos de escocesas.

¡Feliz salida y entrada de año para todos ustedes!

¡Feliz Año Nuevo 2013!


4 comentarios:

  1. Macho,te tengo que felicitar. Con tu blog disfruto lo que no está esrito. Seguiré leyéndolo. Felicidades y buenas fiestas!!!

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    1. Jaja, se agradecen, y MUCHO, esos comentarios tan "a saco".

      Intentaré mantener el nivel. Gracias por leerme.

      ¡Feliz 2013!

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  2. De las mejores entradas que tienes, nunca me cansaré de leerla ;)

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  3. Gracias, aunque sinceramente no comparto tu opinión jaja.

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