sábado, 27 de octubre de 2012

2- Una Breve Introducción (12 octubre 2001)


Siempre fui una persona tímida. “Introvertido, introspectivo, con mucho mundo interior” según palabras del psicólogo del colegio (sí, fui a un colegio de pago durante mi adolescencia con psicólogo incorporado). 

Siempre me pregunté si sería capaz de sobrevivir, de buscarme la vida yo solo, de sacarme las castañas del fuego, lejos de mi familia y amigos. Siempre estuve protegido al ser el menor de tres hermanos, entre algodones, no vaya a ser que “el nene” se haga daño o descubra el feo rostro del mundo real. 

Siempre tuve el sueño de volar, de salir del nido, de ver qué había uno poquito más allá del pueblo y un poquito más allá de la pequeña capital de mi provincia norteña. Pero nunca me había atrevido, o todavía no había llegado mi momento.

Un domingo, de un mes, de un año me descubrí sentado en la taza del baño, con dolor de cabeza debido a una resaca del 15  −como dicen ahora los chavales − harto de Ella y de sus miedos, harto de Él y de sus gritos, harto de Ellos y de sus peleas callejeras e insultos, harto de la ETT y de su mierda de curros, harto de El-fin-de-semana idéntico y repetitivo, harto de Mi cobardía… harto de TODO.

Harto de tanto Siempre.

Ese domingo, gemelo de todos los domingos, transcurría en el mes de octubre. Aquel año era el 2001.

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